Infiltra La Sosa Nostra a Morena
Molestia entre consejeros y militantes por ‘‘imposición’’
Obtiene 11 candidaturas en Hidalgo
Juan Ricardo Montoya
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 22 de junio de 2018, p. 29
Viernes 22 de junio de 2018, p. 29
Pachuca, Hgo.
La Sosa Nostra, el grupo que desde hace 30 años controla
la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) –llamado así por el
escritor Alfredo Rivera en su libro del mismo nombre–, se infiltró en Morena
mediante una supuesta encuesta que nadie vio y la complicidad de la dirigencia
estatal del partido; se hizo de 11 de las 18 candidaturas a diputaciones
locales, una más por la vía plurinominal, y a dos de los siete distritos
federales que estarán en juego el primero de julio en la entidad.
Consejeros y militantes de Morena, entre ellos Luis Enrique Cadena,
secretario de organización del comité estatal, rechazan esta ‘‘imposición’’,
pero dicen estar concentrados en ganar la elección presidencial. ‘‘Después nos
veremos las caras para cobrar facturas’’, advierte Cadena.
Los inconformes acusan a Abraham Mendoza Zenteno, dirigente estatal de
Morena, y al delegado nacional, Octavio Romero Oropeza, de haber entregado el
control del partido a Gerardo Sosa Castelán, ex senador priísta, presidente del
Patronato de la UAEH y señalado como líder del Grupo Universidad (también
llamado La Sosa Nostra) mediante una ‘‘ventajosa’’ y
‘‘oscura’’ negociación en la cual sus incondicionales obtuvieron las
candidaturas.
Esta inconformidad quedó de manifiesto en febrero y mayo, durante las
giras que el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador realizó por
Tula y Huejutla, donde militantes de Morena le mostraron pancartas contra Sosa.
La noche del miércoles pasado, al inicio de su discurso de cierre de
campaña en Pachuca, López Obrador fue interrumpido por presuntos militantes de
Morena que, a gritos, repudiaron la postulación de incondicionales de Sosa.
Ese día la capital hidalguense amaneció tapizada de volantes de rechazo
a Sosa. También se colocaron mantas en la carrera federal México-Pachuca.
Los consejeros de Morena que denunciaron la entrega de candidaturas al
grupo de Sosa se deslindaron de estos panfletos y del supuesto grupo de choque.
La infiltración del Grupo Universidad en Morena se comenzó a notar el 16
de febrero, durante una reunión privada de López Obrador con coordinadores
territoriales de Morena que se realizó en el auditorio del Centro de Extensión
Universitaria de la UAEH, y no en el salón Macros de Mineral de la Reforma,
como se había anunciado.
Cuatro días después, Sosa Castelán renunció sorpresivamente al Partido
Revolucionario Institucional (PRI), después de 30 años de militancia. En una
carta dirigida a Enrique Ochoa Reza, entonces dirigente nacional del tricolor, adujo
que no queria ser ‘‘cómplice del secuestro del organismo en perjuicio del
interés superior de la comunidad’’.
Señaló que el país demandaba un cambio, ‘‘el cual resulta imposible en
una organización política que ve en la crítica constructiva una expresión de
indisciplina y en el debate abierto una forma de confrontación y enemistad’’.
Posteriormente aseguró que no buscaría ser candidato de otro partido.
El dirigente estatal de Morena, Mendoza Zenteno, afirmó que ese partido
no tenía objeción en que se sumaran ‘‘personalidades’’ como Sosa.
Tanto consejeros estatales como federales del partido fundado por López
Obrador, entre ellos el también secretario de organización Luis Enrique Cadena,
advirtieron a Zenteno que no era conveniente dar espacios al Grupo Universidad.
En ese momento Damián Sosa Castelán, ex diputado local del Partido
Acción Nacional, era dirigente del partido Movimiento Ciudadano (MC), que
rompió la incipiente alianza Por Hidalgo al Frente debido a que no se puso de
acuerdo con los dirigentes del blanquiazul y del Partido de la
Revolución Democrática (PRD) sobre las candidaturas a diputaciones federales y
locales.
El 24 de marzo, Sosa Castelán anunció su salida y la de toda la
estructura de MC, incluido Miguel Ángel de la Fuente, el único diputado local
de esa fuerza política, para afiliarse a Morena.
Pero la bomba estalló la madrugada del 15 de abril, cuando la Comisión
Nacional de Elecciones informó del registro de las 18 candidaturas a
diputaciones locales, 11 de ellas para el Grupo Universidad.
Integrantes del consejo estatal de Morena anunciaron que impugnarían el
dictamen por supuestas irregularidades, sobre todo la entrega de más de la
mitad de las nominaciones a candidatos externos, entre ellos el ex rector
Humberto Veras Godoy, por el distrito con cabecera en Pachuca, y Roxana Montealegre,
por la circunscripción de Mineral de la Reforma, así como la dirigente del
Sindicato de Personal Académico de la UAEH, Lidia García Anaya, nominada para
la diputación federal del sexto distrito, con cabecera en Pachuca.
Los consejeros también se inconformaron por la entrega al Grupo
Universidad de dos de las siete candidaturas a diputaciones federales. La lista
se dio a conocer en un mensaje de WhatsApp desde una cuenta de Morena, sin
presentar copias certificadas y sin dar a conocer quién o cómo se hicieron las
encuestas.
Ante los reproches de los consejeros, Abraham Mendoza Zenteno respondió
que fue una decisión de las ‘‘instancias nacionales’’.
Francisco Patiño Cardona, uno de los consejeros y fundador de Morena en
Hidalgo, acusó a la dirigencia estatal de haber ocultado al consejo que desde
la noche del 14 de abril ya existía una lista de candidatos y que serían
registrados ese mismo día.
Agregó que en septiembre de 2017 el consejo estatal de Morena designó en
votación las ternas de precandidatos de cada uno de los 18 distritos locales, y
esta preselección no fue tomada en cuenta.
El 15 de abril ‘‘amanecimos con una lista en la cual no se tomaron en
cuenta las ternas que hizo el consejo estatal. Salvo tres o cuatro, todas las
candidaturas son para externos, la mayoría para el Grupo Universidad’’, dijo el
consejero Alán Medina; indicó que si bien la Comisión Nacional de Elecciones
tiene la facultad de dictaminar quiénes serán candidatos, ‘‘queremos que haya
certeza en el procedimiento’’.
En su dictamen del 15 de abril, el consejo estatal decidió destituir y
expulsar a Abraham Mendoza Zenteno, presidente del comité ejecutivo –decisión
aún no resuelta por la Comisión de Honestidad y Justicia de Morena– por
entregar más de la mitad de candidaturas al Grupo Universidad, lo cual viola
los apartados F y G del artículo 3 de los estatutos de Morena.
Los consejeros advirtieron que la presencia del Grupo Universidad en
Morena ha propiciado la formación de ‘‘facciones, corrientes o grupos que
vulneran la soberanía del partido’’ e incluso ‘‘su capacidad exclusiva de
dirección general’’. Asimismo, rechazan ‘‘la subordinación a representantes del
régimen actual y de sus partidos a partir de la presunta necesidad de llegar a
acuerdos o negociaciones pragmáticas’’.
Mendoza Zenteno respondió que el reparto de candidaturas fue legal. Al
final, los tribunales desecharon las impugnaciones porque se determinó que, si
se cuentan las candidaturas de propietarios y suplentes, se cumplía con los
estatutos.
Luis Enrique Cadena, secretario estatal de organización de Morena y
consejero nacional, advirtió que el control del partido ya está en manos de
Gerardo Sosa.
‘‘Abraham Mendoza es un cero a la izquierda en la estructura de Morena
en Hidalgo; ha dado conferencias de prensa para tratar de justificar la
presencia del Grupo Universidad porque en los municipios nadie lo recibe. La
militancia le cobró caro su falta de liderazgo para defender posiciones en
favor de la base, y tanto el enlace nacional como Gerardo Sosa ya le pasaron
por encima’’, aseveró.
La noche del miércoles, en un acto de campaña en Pachuca, varios jóvenes
recibieron a López Obrador con gritos de rechazo a Gerardo Sosa Castelán.
‘‘A ver, ya los escuché. Dicen ‘fuera Sosa’, ¿verdad? Ya los escuché,
pero no sigan en todo el acto, porque entonces voy a pensar mal, que los envió
(Omar) Fayad (gobernador priísta de Hidalgo’’, respondió el candidato
presidencial.
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